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miércoles, 10 de junio de 2015

LA AUDACIA DE ATREVERSE CON UNA NUEVA FP

Atreverse a hacer cosas diferentes es la fórmula con la que Jorge Arévalo, viceconsejero de Formación Profesional del Gobierno Vasco propone adelantarse al rodillo de una actualidad que describe como incierta, cambiante  y en constante evolución. Una actualidad que, según él, ya ha dejado atrás la sociedad industrial para pasar a la sociedad del aprendizaje.

En el Encuentro de FP Euskadi 2015, Arévalo ha recordado que hace dos años dijo es este mismo foro que la sociedad vasca estaba en un túnel en el que se veía una luz, aunque “no sabíamos si esa luz era la salida o un tren que venía de frente”. Aun así, con tal incertidumbre cree que fue un acierto seguir a gran velocidad con un rumbo nuevo con el que creían que llegarían a la salida. “Hoy –asegura- estamos en la salida, pero hay que seguir corriendo”.

La receta del atrevimiento, según el responsable de la FP vasca, no falla porque “si sale bien, ganas; si sale mal, aprendes”. En cualquier caso, según Jorge Arévalo, en esta nueva era del aprendizaje la adaptación es un reto y las “viejas premisas de la sociedad industrial” ya no son efectivas.



Hacia la sociedad del aprendizaje

Venimos de la sociedad industrial, que ya se ha quedado vieja, y vamos a la que Jorge Arévalo ha bautizado como sociedad del aprendizaje. La sociedad industrial estableció una clara separación entre los que piensan y los que hacen; así, -explica el experto de Donostia- en las organizaciones de la sociedad industrial uno toma las decisiones mientras los demás las ejecutan con una sensación ilusoria de que lo que se ha ordenado es lo que hay que hacer, pero sin pensar demasiado en ello.
A esta separación, la sociedad industrial añadía la planificación y el control. Pero el poder ejercido como control lleva en muchas ocasiones al poder por el poder  y, por otro lado, cuando se hacen planificaciones, enseguida se dictan normas y las seguimos como si fueran la biblia. La consecuencia es que las organizaciones se vuelven muy rígidas.
La receta de Arévalo, ser audaces para atrevernos al cambio responde al reto de adaptarse y prepararse para vivir en un mundo de incertidumbre. “Antes se planificaba a 10 años vista; hoy no porque no se sabe cuánto va a durar el producto” explica el viceconsejero vasco, “tenemos que ir más rápido y con capacidad de reacción”.

Ante nuevas situaciones se tiene que cambiar. En el caso de la Formación Profesional, la cultura de la innovación es clave. Así, en un momento en el que se ha producido ya “el choque directo entre la burocracia administrativa de la sociedad industrial y los flujos de conocimiento de la sociedad del aprendizaje” las condiciones de la formación de nuevos profesionales pasa por la innovación disruptiva. Se apuesta por el cambio radical frente al viraje seguro pero lento de la mejora continua, eso sí, sin abandonar la dinámica de esta última. Por eso, Jorge Arévalo sugiere que algunas tradiciones tienen que ser revisadas:

  • -       Las pruebas (exámenes) ya no significan nada especial.
  • -       Premiar siempre el acierto y nunca penalizar el fallo, porque un fallo es aprendizaje.
  • -   El título (un papel que dice que hemos hecho una formación) no nos da trabajo porque no garantiza que seamos competentes.
  • -       Los centros deben tener más autonomía y establecer relaciones en red.
  • -    La relación de la Administración con los centros educativos cambia, “pasando del ordeno y mando al escucho y hago”.
  • -       Un profesional del conocimiento es una persona que piensa y ejecuta, que conoce y hace.



La audacia, dice Arévalo, puede alterar el concepto de lo posible. La acción de atreverse nos lleva al cambio y oxigena a la sociedad. La actitud contraria la equipara el profesional vasco con el “contemplativo, que si se tira al agua no va a nadar, va a intentar comprender el agua y se ahogará”.

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