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miércoles, 17 de octubre de 2012

Porque tu empresa se va a hundir antes de tres años?



Seamos realistas: más del 50% de las empresas que echen a andar durante estos meses cerrarán antes de 3 años. Al margen de la crisis, lo verdaderamente triste es que muchas de ellas lo harán porque han nacido muertas. 

En unos casos falta formación, en otros ilusión, pero también dinero, o sentido común... Son errores que los emprendedores han cometido en el pasado y que todavía muchos desconocen por completo.

En mi opinión, en este listado y en los problemas de financiación que acechan al mundo de los empresarios y autónomos pueden hallarse el motivo del fracaso del 90% de las iniciativas emprendedoras en estos últimos años:

1. No existe 'Business Plan' u hoja de ruta. El papel  lo resiste todo, pero cada vez me encuentro un mayor número de proyectos empresariales que ya están en marcha y aún no han decidido ni cómo ni adónde quieren llegar. Invierte unos cientos de euros en un análisis de negocio que, a la larga, te puede hacer ahorrar muchos disgustos. Si verdaderamente lo necesitas, busca a alguien con experiencia para que te ayude.

2. No hay modelo de ingresos. Incluso la Iglesia o las ONGS tienen definidas vías de monetización, bien sea por medio de donaciones, patrocinios o vendiendo cupones. En resumidas cuentas, necesitas saber cómo vas a mantener tu negocio. No todo puede ser capital de los inversores, aunque esperes vender la compañía en dos o tres años. Eso, que es especulativo, funciona en determinados mercados. Rara vez en España.

3. Escaso target. Algunos nichos muy especializados resultan interesantes para lanzar nuevos productos o servicios. Aún así, ni todas las ideas son buenas, ni las pocas buenas pueden convertirse en un plan viable. Si no tienes masa crítica para tu negocio no lo inicies. Posiblemente por esa razón aún sea virgen. En países con mucha masa crítica los océanos azules albergan un razonable número de peces. En países como España no puedes pensar que tienes 45 millones de posibles compradores, porque la realidad no es así. Somos un mercado pequeño. Ábrete al mundo.

4. Necesito 5 millones de euros. Y yo también, pero en este país hay tantas buenas ideas como seleccionadores de futbol. Lo que escasea son los bancos, los inversores o las instituciones que puedan apoyarte con esa cantidad de dinero. Cuando la idea sea una realidad y los análisis financieros indiquen que vendría bien una aportación de ese calibre, seguro que encontrarás a alguien que lo haga. Dependiendo de las magnitudes, a lo mejor debes plantearte hacerlo fuera de España.

5. Competencia. Aunque no haya competidores porque no hay mercado, encontrar diez o más con una simple búsqueda en Google significa que tu negocio se ha de pelear con muchos, y eso significa mucha inversión, más inversión, un poco más de inversión y escasos resultados. Elimina esa idea de tu cabeza lo antes posible. No intentes buscar opciones complicadas. No funcionará otro Facebook en el mundo. Hemos sido el país de las modas. Hace algunos años todo el mundo abría una inmobiliaria. Antes era una agencia de viajes. Este año están de moda las franquicias de yogurt. Se hace preciso distinguir qué es un mercado real y qué es simplemente una tendencia.

6. Sin patentes. Vas a revolucionar el mercado, es una solución técnica que nadie ha pensado y que va a ayudar a la sociedad a mejorar su nivel de vida... Perfecto, y ¿dónde está la patente internacional? Sabemos que no es barato, pero si realmente va a cambiar el mundo, nadie entendería que no lo hicieras. Un producto sin proteger no vale nada.

7. Mi empresa soy yo... y el ficus. Pues no, eso no es una empresa. Ni tan siquiera es un proyecto de empresa. Eres emprendedor, y precisamente por eso no debes ser un hombre orquesta. Busca un buen equipo que desarrolle tu idea. Luego verás cómo la idea cambia un poco cada día, y en unos meses quizás no sea ni la sombra del primer embrión. ¿No tienes un equipo con experiencia real en las áreas que afectan a tu negocio? En ese caso no te engañes: ¡no tienes negocio!
No conozco a ningún solitario ermitaño que sea un empresario rico. Generalmente hay que vestir las ideas con un buen equipo.

8. Con 3.000 euros la lanzo. Pues tampoco. Con 3.000 euros registras una S.L., y no tienes ni para la factura de la luz del primer mes. Por otro lado, en la mayoría de los casos tampoco es necesario arrancar con 100.000 euros. Tan malo es tener mucho dinero en el banco si no se maneja con prudencia, como tener la cartilla en números rojos. Lo que sí es cierto es que en un par de años la empresa tendrá que vivir de lo que tenga en caja, y de lo poco que se vaya facturando cada mes. Debes hacer números realistas y prever los gastos mínimos necesarios. Demasiada gente se pone en marcha con unas tarjetas de visita y una S.L. sin poder afrontar gastos para ponerla de verdad en marcha.

9. El marketing es un gasto. No es ni un gasto ni una inversión. Se trata de una necesidad real que debe acompañarte desde el origen de la idea. ¡Ojo!, no de la empresa, sino de la idea. Pero no es barato. Atrás quedaron las campañas de marketing viral que con un presupuesto de 100 euros lograban millones de seguidores. Se pueden contar con los dedos de una mano, y no es probable que tú o yo la tengamos.

10. Casado con el diablo: Los socios son un tema peliagudo. Si en la vida real eres escrupuloso sobre con quién te metes en la cama, entenderás perfectamente que deberías platearte con el mismo escrúpulo cómo y con quién te asocias para montar una empresa. Si de verdad tienes que hacerlo, que sea con alguien que aporte valor real.
Suelo seguir una máxima: si dos socios siempre piensan y hacen lo mismo, uno de ellos sobra.

Si no tienes cuidado con estos puntos, comienza la cuenta atrás: 5, 4, 3, 2, 1... ¡cierre!

Escrito por Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña @alejandrosuarez

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