Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de mayo de 2015

Las normas de la BBC para sus periodistas en redes sociales

LpXW80MW96soJxZLI7WQL1
Hace unos días, con cierta polémica, RTVE anunciaba nuevas normas para sus periodistas en la red social Twitter. Así, como ya explicaba en su blog Borja Terán, las cuentas de sus periodistas tienen nuevas limitaciones a la hora de usar la marca TVE (por ejemplo @+nombre de empleado+tve). Bajo este sello de Televisión Española, no se podrán compartir noticias que no sean extraídas de la web de TVE, entre otras medidas. (Lee el post completo: TVE regula el uso de Twitter por parte de su plantilla: lo que supone esta decisión).

Polémicas o no, quizá algo exageradas —o no— en algunos puntos, el hecho de que RTVE sea un ente público afecta también a su presencia en redes sociales. Y sí, también a sus periodistas. Los nuevos medios, redes y ventanas a las que acceder a la entidad pueden suponer un reto a la hora de definir su presencia en la web y su reputación. Y ello implica a todos sus empleados. No es la primera entidad pública en intentar establecer normas para sus empleados en redes. Hacemos un repaso en este post a un referente: la BBC, la todopoderosa corporación británica, actualizó sus regulaciones este mismo mes de marzo. 
Estas son, de forma resumida, las normas de la BBC para sus periodistas en Twitter, Facebook y cualquier otra red social que se precie. El listado completo está aquí, publicada por la entidad, pero estas son las principales ideas en relación a cuentas personales.  
1.'No hagas nada estúpido': eres un periodista de la BBC, actúa como tal.
2. Cuida tus mensajes, sean privados, directos, abiertos o públicos. Aunque creas que un mensaje sea restringido, puede ser compartido muy fácilmente y rápidamente con un público más amplio. Asume que todo lo que hagas puede ser visto por cualquiera. 
3.Si eres un editor, da igual si te identificas como alguien que trabaja o no para la BBC. Puedes ponerlo en tu bio (en Twitter, por ejemplo), pero no como parte de tu nombre de usuario: daría la impresión de lo que haces (y dices) es la postura oficial del ente. 
4. Tienes que dejar muy claro que lo que dices en las redes es tu opinión, no la de la BBC. 
5. No digas abiertamente tus preferencias políticas, no digas nada que ponga en compromiso la imparcialidad, no hables de forma 'partidista' de nada, y que no te seduzca la aparente informalidad de las redes sociales.
6. No edites de forma anónima las páginas de Wikipedia ni otras similares sobre la BBC.
7. No critiques a tus compañeros.
8. No reveles información confidencial de la BBC.
9. Ten cuidado con revelar información que ponga en peligro tu seguridad o la de tus compañeros. 
10. Si vas a un lugar peligroso, desactiva los servicios de geolocalización. 
11. Ten en cuenta que todo el mundo puede ver a quien sigues o eliges ser 'amigo de' en las redes: valora la imagen que pueden provocar estas elecciones. Haz una selección equilibrada, si hace falta. Lo mismo se aplica a lo que publiques o des a 'favoritos'. 
12. Compartir o retuitear contenido de otras personas es una base de las redes sociales. Pero ten cuidado con lo que decidas compartir o retuitear : puede dar la impresión de que lo apoyas o lo apoya la BBC, así que quizá necesites contexto. "Los retuits no son apoyos" en la bio no es suficiente. 
13. Ten en cuenta el impacto de distribuir o compartir rumores. 
14. Se respetuoso con la gente. Si se te critica o se insulta, ten cuidado de reaccionar de forma agresiva: evita bloquear a personas, o acciones equivalentes. Se debería reservar para situaciones límite. 
15. Si tienes un blog y crees que puede provocar un conflicto de interés, habla con tu jefe: no te impedirá tenerlo, pero querrá discutir los potenciales peligros. 
Entre los otros apartados cabe destacar otras medidas que nos parecen interesantes (y sensatas)
1. La precisión es siempre mejor que ser los primeros. 
2. Si tienes noticias de última hora, alerta antes a la sección a la que afecte. 
3. Si tienes un puesto 'oficial' en la BBC, no sólo tienes que hablar de tu trabajo. De hecho, la BBC recomienda lo contrario: pero recuerda, mucha gente te seguirá por el hecho de tener un puesto oficial en la organización.
4. Las imágenes o vídeos no son siempre de dominio público. Pide permiso antes de publicar. Cita al profesional que haya hecho el trabajo.

lunes, 30 de junio de 2014

11 reflexiones para trabajar como periodista


1. Evaluar el periodismo de datos en función de los clics es un error. Este tipo de narrativas, que arma historias cruzando datos y sacando conclusiones, no genera volumen de negocio sino historias potentes y de gran valor periodístico. Los responsables de los medios deberían tener muy presente que los datos son el arma de las redacciones contra el periodismo declarativo. 
 
2. Si la vida te da limones, haz limonada. Hoy por hoy en España se está a años luz de tener una ley de transparencia tan rica como la de Reino Unido, por ejemplo. Pero tenemos ya bancos de datos de CC.AA., ayuntamientos, el INE... Bases de datos con las que trabajar y a las que hacer preguntas, además de la posibilidad de hacer peticiones de datos a la Unión Europea en determinados temas como Medio Ambiente, sobre los que algunas directivas ya nos amparan. Debe existir un trabajo en simultáneo: seguir luchando por ampliar los límites de la ley de transparencia a la vez que comencemos a emplear de forma activa los recursos con los que ya contamos. 
 
3. No es lo mismo periodismo de datos que periodismo y datos. En un ejercicio total de autocrítica, no podemos 'manchar' una disciplina con tantas posibilidades haciendo los esfuerzos justos para utilizar los datos en nuestras historias. Tenemos que remangarnos, meternos de lleno e intentar contar historias que de verdad resulten de interés. A menudo, caemos en vender contenidos 'mainstream' envueltos en un maquillaje numérico sin ninguna carga de análisis. Periodismo de datos implica recolección de datos, análisis de los mismos y extracción de conclusiones, y no solo visualizar con gracia unos datos ya estandarizados. 
 
4.Los equipos multidisciplinares marcan la diferencia. Trabajo en equipo y haciendo equipo. Entender la profundidad que una historia de datos puede llegar a ofrecer necesita de un cerebro con multitud de habilidades. O de multitud de cerebros con una habilidad que trabajen en conjunto. Hacer minería de datos y dotarle de contexto, desarrollo, interacción y diseño implica un trabajo colaborativo y comprometido. 
 
5. Espera tu oportunidad, está al llegar. En un ejercicio de honestidad, Mariana Santos y Nicola Hughes relataban cómo fueron a sus jefes hace años con un trabajo que lo descartaron por no entenderlo. Dos años después, The New York Times publicó un trabajo similar y el mismo jefe le dijo: "Ahora sí, hagámoslo también nosotros". "Muchas de las personas que toman decisiones en las grandes empresas ni siquiera saben abrir un archivo adjunto de un correo, así que es lógico que no entiendan qué les ofrecemos", contaba Hughes. No desistáis, llegarán a entenderlo cuando vean un caso de éxito en un medio internacional. Mientras, seguid trabajando en lo que creeís. 
 
6. Aprendamos a contar historias de datos a la española. No hace falta 'inspirarnos' siempre en The NY Times. ¿Qué datos resultan interesantes a los españoles? ¿Cuáles van en nuestra identidad? Desde Europa en muchas ocasiones replicamos casos de éxito de grandes rotativas pero para qué. Hughes reivindica que no hay por qué hacer gráficos sobre el índice de criminalidad calle por calle en Madrid tomando de partida el que ya hicieron sobre la cuadrícula de Manhattan. Quizás sea de mayor utilidad saber la utilidad de las cámaras de videovigilancia instaladas en el centro de la ciudad comparando la tasas de criminalidad antes y después... ¡qué se yo! 

7. No tengas miedo de escribir código. Tú, periodista, que tan cómodo te sientes detrás de un micrófono o una escaleta, estás a tiempo. Empápate de lo que va poco a poco haciendo la comunidad que se va formando en torno al periodismo de datos y un buen día te darás cuenta de que estás frente a tu ordenador haciéndole preguntas a tu base de datos y viéndote forzado a programar porque ya no habrá quien te pare. ¿Aprendiste a leer? Pues esto es mucho más sencillo. 
 
8. Sal de tu cascarón, ve a cursos gratuitos y haz 'networking'. Si te interesa, tienes cómo aprender. Más allá de los tutoriales de internet, en tu entorno puede que a simple vista no encuentres a gente interesada en estas narrativas porque exigen un esfuerzo extra. Pero si levantas un pelín la vista encontrarás gente de la que aprender, porque el éxito se basa en trabajar con gente que sepa más que tú. Conoce a esa gente, pídeles ayuda y alíate con ellos para armar proyectos. Hughes se vio un día volando a Londres porque en uno de sus cursos gratuitos charló con un periodista al que años después le pidieron que formara un equipo de digital en The Times. El resto es historia. 
 
9. El trabajo de datos necesita de paciencia, apoyos y automotivación. No es coser y cantar, en ocasiones hay que dejarse los cuernos en comprender qué nos están contando esos datos y qué interfaz podemos desarrollar para que nuestra audiencia goce de esos datos. Sé paciente, persevera y cree firmemente en lo que estás haciendo, emocionate con los números, apasionate con tu proyecto. Eso se terminará notando en el resultado final. 
 
10. El error nos hará llegar a la innovación. Si fallas es porque exploras, que no estas en tu zona de confort, que estás 'reaprendiendo' a contar de una forma distinta. Pero ten por seguro que estás más cerca de innovar y eso marcará la diferencia. No temas equivocarte, porque habrás aprendido a cómo no volver a contar una historia.  
  
11: Reflexión final: Compartamos lo que hemos aprendido y sigamos aprendiendo.