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domingo, 26 de abril de 2015

¿financiación tradicional o fuentes alternativas?


Para España, el año 2008 supuso un punto de inflexión en todos los ámbitos, especialmente en el socioeconómico. El grifo del crédito bancario se cerraba en nuestro país, dejando expuestas a las principales sustentadoras del tejido empresarial español: las pymes.
Autónomos, pequeñas y medianas empresas y emprendedores han sufrido -y siguen sufriendo- las consecuencias de no disponer de financiación para sus proyectos, lo cual ha tenido una clara y negativa repercusión en nuestra economía.
Desde aquella fecha, el contexto en el que las entidades bancarias tienen que desenvolverse se ha distorsionado mucho. El monopolio que estas habían creado en torno a la financiación empresarial ha cambiado, precisamente, debido a las decisiones que el sector ha ido tomando a lo largo de estos años. La ausencia de crédito hizo que, tras varios años de sequía, inversores y beneficiarios comenzaran a buscar soluciones más allá de los bancos. Y las encontraron en lo que hoy se conoce como las fuentes alternativas.
De esta manera, plataformas de crowdfunding, business angels, aceleradoras, crédito directo y venture capital inundan el panorama financiero español actual. Estados Unidos nos sirvió de guía y, pese a no contar con normas específicas, el panorama empresarial español se embarcó en el novedoso mundo de la financiación alternativa, del que ya había referentes en otros países europeos. Y de ahí, a la aprobación, este mismo mes, del Proyecto de Ley de Financiación Empresarial por el que se regulará el crowdfunding. Y es que incluso el titular de Economía, Luis de Guindos, afirmó que con la norma "se pretende revertir la dependencia al crédito bancario, ya que es importante no estar tan subordinados a este".

Interés por la pyme

Parece que la multiplicación de este tipo de iniciativas y el interés del Gobierno por regularlas, son responsables de que los bancos hayan vuelto a mostrar interés por las pymes. Los reclamos publicitarios para las pequeñas empresas con necesidad de liquidez forran los cristales de las sucursales como lo hiciesen años atrás. De este modo, el año 2014 ha estado marcado por estrategias y campañas comerciales, nuevos fondos y un aumento de las líneas de mediación con organismos públicos, como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o las Cámaras de Comercio.
Eso sí, el crédito repunta, pero tiene su precio. Como hemos reflejado en páginas anteriores, los requisitos que deben reunir las empresas que quieran acceder a la financiación bancaria son, cuanto menos, exigentes. Antigüedad, balance financiero saneado, recursos propios mínimos, etc. Nada de emprendedores o micropymes.
En este sentido, la flexibilidad que ofrecen las fuentes alternativas hace que estas sigan siendo muy recurridas por quienes no cumplen los estrictos requerimientos de las entidades. Así, la situación actual parece augurar un crecimiento exponencial del sector, en detrimento de los métodos tradicionales de financiación.

Business angel

La figura del business angel se ha convertido en una pieza clave para entender el panorama empresarial español. El apoyo de estos particulares, además de financiación, proporciona contactos en el mundo empresarial, así como asesoramiento por parte de alguien con experiencia en los negocios. Estas personas, normalmente anónimas, seleccionan cuidadosamente los proyectos en los que invierten su propio dinero, por lo que son solamente suyas las decisiones de inversión. En este sentido, la Asociación Española de Business Angels (Aeban) aglutina un total de 31 redes de este tipo de inversores existentes en el país, las cuales asocian a 2.000 business angels que en el último año movilizaron recursos por valor de 40 millones de euros.
Por otro lado, las lanzaderas, incubadoras y aceleradoras proporcionan formación para crear un plan de negocio, apoyo para hacer crecer un proyecto y asesoramiento, y reducción del periodo de tiempo para conseguir inversores, respectivamente. Así, cada una de estas iniciativas ayuda a los emprendedores dependiendo de la fase en la que se encuentre un proyecto. Por tanto, y aunque se da el caso de incubadoras que proporcionan capital, lo normal es que las encargadas de dar financiación sean las aceleradoras. Este puede conseguirse gracias a aportaciones por parte de las mismas aceleradoras a cambio de participaciones en la empresa, o presentando los proyectos directamente a business angels o inversores.
El venture capital, tipo de capital riesgo que aglutina diferentes socios, invierte los fondos de la propia firma, los cuales provienen de otros inversores -institucionales o no- que buscan una alta rentabilidad y participaciones o puestos en las empresas. Así, estos actores han tomado fuerza en este contexto, gracias también a su capacidad de atraer inversión extranjera.
Por otro lado, la seguridad a los inversores que promete el Proyecto de Ley de Financiación Empresarial quizá se convierta en un estímulo más para lanzarse al crowdfunding, opción que logró recaudar el año pasado 19 millones de euros en nuestro país. El equity crowdfunding y el P2P Lending se han convertido en las fórmulas favoritas por los emprendedores que se decantan por la financiación colectiva. Dos modelos dirigidos a dos tipos de empresarios diferentes, los favorables a ceder acciones y aquellos que prefieren pagar intereses por los préstamos entre particulares.

Regulación: MAB y MARF

Pero la regulación de la financiación alternativa tiene su precedente en 2009, con la creación del Mercado Alternativo Bursátil (MAB), el cual da la oportunidad a los particulares de financiar pymes. Además, el pasado año se inauguró el Mercado Alternativo de Renta Fija, Marf, que permite a las empresas -esta vez más grandes- financiarse mediante emisión de deuda, a partir de 20 millones de euros. Sin embargo, si algunos cuestionan la eficacia del Marf por los 100.000 euros de compra mínima que deben hacer los particulares inversores, el caso Gowex planteó serias dudas acerca del funcionamiento del MAB, lo que nos devuelve al resto de alternativas.
Las dificultades que las empresas tienen para acceder al crédito pueden no serlo tanto si se valoran todas las posibilidades que existen hoy en día en el sistema. Pero tampoco la financiación alternativa es la panacea. Los baches y trabas que la situación actual parece haber impuesto a las pymes y los emprendedores que quieren conseguir dinero, requieren un buen estudio del panorama crediticio de nuestro país, el cual debe despertar de su letargo y seguir apoyando a quienes sostienen nuestra economía.



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