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domingo, 17 de julio de 2016

Adiós Power Point, hola Pecha Kucha!!!


¿Qué son los Pecha Kucha?

No creas que es un programa. Es un estilo de presentación creativa que maneja una exposición sencilla e informal que puedes armar mediante 20 diapositivas, cada una con una duración de explicación de 20 segundos, y siendo el formato de la presentación de 20x20. Con esto, la presentación se vuelve corta y constante, con un tiempo total de 6 minutos y 40 segundos (lo que supone que en 90 minutos se pueden llegar a atender a 14 personas exponiendo diversos temas).
Puedes pensar esto como dueño de tu empresa que necesita conseguir proveedores y que dispone de poco tiempo para atenderlos. Tú mismo puedes proporcionales el formato, la idea de toda la presentación, y ver qué tan creativos son en el momento de realizarlo.
Por otra parte, si eres un emprendedor y estás buscando vender tu negocio hacia un mercado más amplio, este sistema te puede servir para ser breve, conciso y procurar que tus futuros clientes no se aburran de los que les estas explicando.

Origen

Los Pecha Kucha, que en japonés significa charla constante o parloteo, fueron creados por Mark Dytham y Astrid Klein, dos arquitectos que radican en Tokio, con el fin de hacer que sus presentaciones profesionales y de negocios fueran más dinámicas y no aburrieran a los empresarios con los que buscaban generar una relación.

Desarrollo

Tal ha sido su popularidad en algunos países que se han llegado a desarrollar talleres y eventos “PechaKucha”, en donde se exponen los beneficios y como se puede llegar a tener esta dinámica de presentación, incluyendo diseño y temáticas. Cualquier persona puede acudir y presentar su idea personal de Pecha Kucha, esperando una retroalimentación directa.
Lo importante es lograr que estas presentaciones parezcan sencillas, pero que debajo de cada una de ellas exista un elemento que respalde su importancia y le proporcione una gran sofisticación. Recuerda que el gran Steve Jobs constantemente opinaba al respecto, mencionando que al momento de realizar una presentación pública, supervisaba cada detalle y la reacción que tenía su público ante cada diapositiva. Realmente no es casualidad que cada presentación de Apple con Steve Jobs se considera relevante.
Volviendo al tema de los Pecha Kucha, otro de los elementos importantes que respaldan su crecimiento es que, debido a que son pequeñas, pueden ser manejadas desde dispositivos móviles, como tablets y smartphones, ya que nunca sabes cuándo vas a conocer a alguna persona que quiera hacer negocio contigo. Al momento de ocurrir esto, ya debes haber ensayado tu Pecha Kucha. Pule esta habilidad de manera constante y presenta tu proyecto de manera breve y concisa.
Las charlas que más recuerdo, no han usado diapositivas. Malcolm Gladwell, me mantiene emocionado con sus anécdotas, Simon Sinek en un pizarrón me explicó su “Golden Circle”, Rosling hizo su presentación con unas cajas de Ikea y Ken Robinson inspira con su simple ironía. Todos sin la necesidad de diapositivas.

viernes, 15 de enero de 2016

Pecha Kucha. El método infalible para presentaciones eficaces



Las ideas más simples hacen las mejores soluciones. Mark Dytham (@markdytham) y Astrid Klein, arquitectos, lo tenían muy claro cuando se enfrentaron a un singular dilema en la promoción de su proyecto de networking:

¿Cómo reunirían a la mayor cantidad posible de jóvenes diseñadores en un espacio experimental, de modo que todos pudieran presentar su trabajo con éxito?

La solución propuesta por Astrid y Mark fue tan sencilla como genial. Decidieron establecer una única norma que los asistentes tenían que respetar a rajatabla:

La presentación debía constar de 20 diapositivas, y el ponente tenía que dedicar exactamente 20 segundos a cada una.

¡Imposible aburrirse! 6 minutos y 40 segundos por presentación.

No se trataba de una mera limitación de tiempo, pues eso ya estaba inventado (¡y sabemos que no funciona!). La verdadera clave estaba en el “20×20″, el método formal que de alguna forma “garantizaba” al ponente y a su público una exposición dinámica y sistemática de todas las ideas relevantes que merecía la pena compartir.

…Y por supuesto, la idea tuvo un éxito rotundo.

La buena acogida del formato pronto llevó a la creación de las PechaKucha Nights, que ya se celebran en más de 700 ciudades de todo el mundo: PechaKucha Nights en el mundo.
El origen del término

Como ya habrás imaginado, el término viene del japonés: ペチャクチャ.

Pecha Kucha (que podemos ver escrito junto o separado), es una onomatopeya japonesa que se usa para referirse al sonido de una charla casual.

En apariencia, la fonética de Pecha-Kucha no es complicada para los hispanohablantes, pero dicen los entendidos que en realidad se pronuncia así: pet-shah coot-shah.

¿Cómo se hace? En 5 pasos

La norma es clara:

¡20 diapositivas de 20 segundos!

En mi caso, para convertir una presentación “convencional” en una Pecha Kucha, utilizo el siguiente sistema en 5 pasos:
  1. Definir la estructura básica: divido la materia en los apartados o capítulos habituales, pero asegurándome de que es un múltiplo de 20, por ejemplo 5.
  2. Dividir los apartados: divido 20 entre la cantidad de apartados que tengo, en este caso, 20/5=4.
  3. Desarrollar los conceptos: a continuación decido cuáles son los (en este caso 4) conceptos esenciales de cada apartado y a cada uno le asigno una diapositiva. Ya tengo 20 diapositivas, cada una con un concepto, dentro de un esquema lógico.
  4. Probar: por último, ¡a ensayar! Pruebo a desarrollar cada concepto en 20 segundos. Para los más complejos, hago un esfuerzo de síntesis y para los más simples, intento añadir algún “guiño” que me ayude a amenizar.
  5. Control de calidad: Como la presentación dura menos de 7 minutos, no es difícil encontrar un “voluntario” que haga de conejillo de indias y me escuche. A continuación le pido que haga un poco de crítica constructiva para ayudarme a “pulir” mi trabajo.
¿Por qué Pecha Kucha? ¡Guerra al mal ponente!

Las personas que han probado el formato 20×20, como también es conocido el Pecha Kucha, suelen comentar cosas como estas (que suscribo plenamente):

“Al contrario de lo que pueda parecer, te da más seguridad en tu exposición, porque no tienes tiempo de divagar ni de ponerte nervioso. Te centras en el formato y lo demás pasa a un segundo plano.”

“Preparando una presentación en formato PechaKucha se aprende, porque al poner en valor lo esencial, descartando lo superfluo, terminas por ver las cosas de otra manera.”

Organizar un evento ajustado a la Regla PechaKucha tiene grandes ventajas. Para enumerarlas todas, veamos cómo inciden sobre cada tipo de ponente:

El ponente perezoso

¿Alguna vez has invitado a alguien a dar una charla y te has dado cuenta de que no se la ha preparado y te está dejando en evidencia? A mí me ha pasado, y más de una vez. ¡Tierra, trágame! El ponente perezoso a veces se derrumba, pero en ocasiones saca pecho y lleva la improvisación a un terreno donde las cosas solo pueden… empeorar.

Por fin tenemos una forma de prevenir estas situaciones:

No puedes improvisar una presentación que no has preparado si es “obligatorio” hacerla en formato PechaKucha.

El ponente newbie

El formato PechaKucha es un punto de apoyo que ayuda a superar la prueba sin dificultad a los ponentes “con pocas tablas”, o a los que tienen problemas para hablar en público. Es ideal para los más jóvenes, sobre todo en espacios multitudinarios donde el miedo escénico puede llegar a resultar abrumador.

El ponente ladrillo

Gracias al formato de presentación PechaKucha, los ponentes “pesados” que aburren a la audiencia se convierten por arte de magia en dinámicos y chispeantes monologuistas.

Es lógico. No tienen problema para hablar en público, al contrario, les encanta, pero no ponen límites al circunloquio, ni a la disgresión, ni al reloj. La regla del 20×20 saca lo mejor de ellos, y les impide caer en sus vicios.

El ponente despistado

Hay ponentes que pueden aportar mucho valor, pero que fallan en su técnica de transmisión de conocimiento, porque no son buenos oradores, se despistan, se enredan, y terminan dejándose en el tintero lo mejor de su exposición. PechaKucha les ayuda a centrarse en lo esencial y, sobre todo, a exponerlo “cuando toca”.

El ponente monocorde

Hay ponentes que parece que no están ahí. Su espíritu ha salido de su cuerpo, y ante la audiencia han dejado una cáscara vacía que recita del tirón un discurso átono, plano, mecánico… un rollo, vamos.

El formato 20×20 obliga a realizar 20 saltos, 20 piruetas, que dan ritmo y énfasis a la presentación aunque el ponente se esfuerce por hacer todo lo contrario (bueno, hasta cierto punto al menos).

El EGOponente

Ya lo conoces, ¿verdad? Seguro que hasta podrías ponerle nombre…

Él, o ella, es una estrella, el plato principal, la luz que ilumina el evento. Es elocuente, ingenioso, seductor, domina la situación. En algunos casos muy infrecuentes, en el paroxismo de la virtud, el EGOponente incluso llega a compartir algún conocimiento útil sobre algún tema que domina realmente.

¿No es genial tener un EGOponente en un evento? No siempre.

El problema del Rock Star es que convierte a los demás en teloneros.

El EGOponente hace sentirse pequeños al resto de ponentes y polariza la sesión. Esto puede no ser un problema en algunos casos, pero generalmente no es lo que buscan los organizadores.

El formato PechaKucha es un “igualador” eficaz, que obliga a este tipo de ponentes a centrarse en comunicar y no en brillar.

¿Moda “speed” en el networking?

El mundo gira cada vez más deprisa, y nos estamos haciendo muy exigentes. Los formatos de evento orientados a conseguir la máxima eficiencia y el mejor “ambiente” triunfan, y se extienden como la pólvora. Ahí van un par de ejemplos:

Entrepreneur Speed-Dating: es como el Speed-Dating de parejas, ¡pero no para ligar! sino para hacer negocios y conocer gente de tu sector.

Speed-Mentoring: solo conozco un caso de este formato, y he tenido el honor de ser parte de él recientemente (“No More Suits” en Madrid; también se celebra en otras ciudades). Es similar al Entrepreneur Speed-Dating, pero orientado al asesoramiento de emprendedores.

Conclusión

Estoy seguro de que el formato de presentación 20×20, tal cual, o con las variantes que se puedan imaginar, se irá imponiendo también como una forma de transmitir conocimiento en un mundo que nos obliga a ser cada vez más eficientes, amenos, y hasta divertidos.