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martes, 18 de marzo de 2014

Coworking: ventajas de compartir oficina


Con prácticas muy similares a las de una cooperativa, el coworking se ha convertido en una nueva y rentable fórmula para trabajar. Suelen apuntarse a ella los profesionales independientes relacionados con Internet y las nuevas tecnologías (diseñadores, programadores, periodistas…), porque tienen la oportunidad de establecer su propia oficina en un lugar físico (fuera de casa) sin tener que asumir los elevados costes de un alquiler y otros gastos corrientes. A cambio, consiguen un espacio propio y tienen ocasión de iniciar relaciones fructíferas con otros profesionales o empresas del sector. 
 
El coworking está basado en la posibilidad de compartir oficina con otras personas. En España ya existen decenas de espacios de trabajo especialmente diseñados para profesionales nómadas: personas que deciden emprender un proyecto y llevarlo a cabo, sin asumir riesgos demasiado elevados, en una oficina que disponga de todos los servicios necesarios: mobiliario, conexión a Internet, salas de reunión con proyectores, fotocopiadoras, salas polivalentes y hasta cocina office. El precio por el alquiler de estos espacios puede oscilar entre los 40 y los 200 euros, dependiendo de si estamos interesados en alquilar una sala para una reunión puntual o de si necesitamos una oficina para toda la jornada y durante un tiempo indefinido. 
 
Ventajas
 
El coworking es una fórmula de trabajo ventajosa per se. El ahorro en costes, que en este caso son compartidos, es una de las características más apreciadas por aquellos profesionales que deciden sumarse a un proyecto de este tipo. Así, los gastos de Internet, luz y agua, entre otros, pasan a ser de carácter comunitario y a estar dentro de la cuota mensual del alquiler acordado. La segunda ventaja tiene que ver con el factor cooperativo. 
 
El hecho de entrar a formar parte de un proyecto de coworking propicia las relaciones con otros profesionales que, de no ser a través de esta fórmula, no habríamos conocido. El intercambio de experiencias e información es vital para crear nuevos vínculos y quién sabe, si compartir futuros proyectos o negocios. 
 
Finalmente, el coworking constituye una buena manera de abandonar el pensamiento individualista para empezar a trabajar de manera cooperativa. Esta nueva mentalidad nos ayuda, sin duda alguna, a imaginar, crear y llevar a cabo proyectos mucho más ricos y exitosos. 
 
Hay que tener en cuenta…
 
Ya hemos dicho que el ahorro en costes es la semilla del coworking. Por este motivo, hay que tener en cuenta que a los gastos mensuales habituales tendremos que sumar el importe solicitado por el centro de coworking al que nos hemos inscrito. Es necesario y justo que lo tengamos en cuenta para acudir puntualmente al pago de las cuotas, gesto que repercutirá directamente en el buen funcionamiento de la comunidad. 
 
Por otra parte, conviene tener en cuenta que los espacios de coworking suelen tener un horario fijo que también deberemos respetar, a no ser que los responsables del proyecto manifiesten ciertas concesiones. Y aunque a priori este hecho puede resultar poco ventajoso, sin duda contribuirá a que nos marquemos un ritmo profesional y personal distinto, seguramente menos denso y más productivo para pensar mejor y disfrutar más de nuestro tiempo de descanso.
 
Consulta los espacios de coworking en España
 
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Fuente: INFOJOB

domingo, 30 de junio de 2013

El coworking



Bernie De Koven es un diseñador de juegos norteamericano que en 1999 acuñó el término coworking para referirse a aquellos espacios comunes compartidos entre trabajadores con diferentes proyectos, que no necesariamente colaboran o cooperan entre sí. Simplemente, les une un mismo lugar donde desarrollar sus ideas y emprender.
A menudo, no solemos considerar que uno de los desafíos del emprendedor sea la soledad. Resulta curioso, ¿verdad? Pensar en cómo crear una empresa suele suponer afrontar problemas técnicos, logísticos y financieros, pero también a menudo obviamos la parte emocional, inherente a las personas, y que puede darnos bastantes quebraderos de cabeza.
Imaginemos: somos emprendedores, trabajamos desde casa y nuestro negocio va viento en popa. ¿Puede fallar algo? A veces sí. Comúnmente, las distracciones, el no saber desconectar y la propia soledad, son factores que no tenemos en cuenta cuando valoramos el trabajo de aquellos que apuestan por el autoempleo. Por ello, aunque los espacios de coworking fueron planteados en 1999, no se convertirían en una realidad hasta el 2005, cuando Brad Neuberg fundó The Hat Factory, un espacio donde tres trabajadores freelance desarrollaban sus proyectos.
La importancia del coworking ha crecido exponencialmente. Tanto que de 2010 a 2012, había aumentado en un 400% el número de espacios de este tipo en todo el mundo. Pero no debemos entender estos lugares simplemente como localizaciones comunes de trabajo, sino más bien como entornos que fomentan la colaboración.
Fue en Estados Unidos donde primero se lanzó esta iniciativa, pero en el continente europeo no nos hemos quedado atrás, y hemos copiado la idea norteamericana, trasladando estos espacios comunes a la forma de trabajar de muchos emprendedores. Alemania encabeza el rankingcomunitario, aunque España no se ha quedado atrás en el lanzamiento de este tipo de espacios. Según un informe publicado este mismo año, nuestro país cuenta con 199 localizaciones dedicadas al coworking, situándose en el tercer puesto a nivel mundial, con más espacios incluso que Reino Unido. Un dato curioso, ya que tradicionalmente se piensa que Londres encabeza la creación de este tipo de zonas de cotrabajo.

¿Dónde hay espacios de coworking en España?

A continuación os detallamos una serie de localizaciones donde podréis desarrollar vuestra actividad emprendedora acompañados. La soledad ya no será un reto a superar por todos aquellos que apuesten por el empleo, ya que es probable que cerca de ti haya otras personas que también quieran lanzar su idea de negocio, sin que esto suponga abandonar el contacto con otras personas durante nuestro horario de trabajo.
  1. Madrid: La capital es un buen ejemplo de renovación y apuesta por el coworking, con espacios colaborativos situados en diversos barrios, tales como Malasaña (DCollab), Plaza Mayor (Utopic_us), Madrid Emprende o Atocha (The Hub).
  2. Barcelona: en la Ciudad Condal, además de en sus alrededores, tampoco se ha quedado atrás la iniciativa propuesta a finales de los noventa. Existen espacios de este tipo también en el triángulo entre Urquinaona, el Palau y Urquinaona, o también en ciudades más pequeñas, como Vilanova i la Geltrú.
  3. Otras capitales: Sevilla, Bilbao, San Sebastián, Valencia o incluso Ourense son otras de las ciudades españolas que se han sumado a la moda del coworking.
En una entrevista con Manu Zea, organizador del evento Coworking Spain Conference, se hablaba sobre si la creación de estos espacios no estaría creando una nueva burbuja irreal. Según su opinión, “los trabajadores iban a estas zonas no porque fueran más baratas, ya que de ser así trabajarían desde casa al ser mucho más económico, sino porque buscaban un ambiente productivo”.
La creación de este tipo de espacios permiten afrontar desafíos emocionales que también tienen aquellos dedicados al autoempleo. El coworking se ha convertido así en una máxima de cualquier emprendedor. ¿Volver a la oficina? Sí, pero con objetivos claros: ser más productivos, colaborar mejor y conseguir un mayor grado de motivación. Tres factores fundamentales si queremos tener éxito.
Cuando una persona decide dar el paso y convertirse en emprendedora, las cosas no resultan fáciles. Trasladar un proyecto a una idea de negocio que funcione, es un reto realmente complicado, y supone un camino lleno de baches para aquellos que deciden transitar por él.
A menudo, las trabas para que el emprendimiento sea un éxito se basan en cuestiones técnicas. Una mala propuesta, un proyecto no del todo consolidado o iniciativas mejores por parte de la competencia pueden llevar al fracaso de nuestra idea de negocio. Pero otras veces, los problemas no están relacionadops con nuestro proyecto empresarial, sino más bien con cuestiones relacionadas con la financiación o la gestión de la idea. En cualquier caso, emprender no es tarea sencilla, por lo que debemos armarnos de paciencia y ánimos para que nuestro proyecto llegue a buen puerto.
Programas como Talentum o Wayra de Telefónica suponen una buena vía para aquellos que deciden lanzarse a la aventura de emprender, pero, ¿existen más obstáculos que tengan que superar los que se inician en el autoempleo? Cuando la idea de negocio, la logística, el equipo de trabajo y la financiación están definidos, ¿es posible que tengamos ante nosotros nuevos retos?  La respuesta es sí.
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