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lunes, 28 de julio de 2014

Estas preparado para emprender?



Cómo es el emprendedor español

Hombre, de entre 35 y 44 años –en otras palabras: con experiencia–, con formación superior y altos ingresos. Así es el emprendedor español de acuerdo con el informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE).
Más del 35% de los empresarios que empiezan están pasando la treintena y aunque la mayoría son hombres, la diferencia con las mujeres se ha reducido ligeramente en 2013. Es importante su preparación teórica: uno de cada dos han recibido en algún momento formación específica para emprender.

Si algo caracteriza a los que empiezan su negocio es la valentía. De acuerdo con el mencionado estudio del GES, de marzo de 2014, cerca de la mitad de los españoles creen que el miedo al fracaso no supone un obstáculo para emprender.

Además, la mitad de los encuestados cree que el emprendimiento es una buena alternativa laboral y que les puede llevar a un buen estatus social y económico.

Financiación

Si ya tienes la idea y cuentas con el equipo básico aún te falta ‘algo’: el dinero. En este sentido, la llamada ‘Ley de emprendedores’, oficialmente la Ley 14/2013, será una de tus grandes aliadas.

Entre sus puntos fuertes está la posibilidad de reducir los costes iniciales de los creadores de empresas, la intención de agilizar los trámites, impulsar el espíritu emprendedor en el ámbito educativo y promover la internacionalización. Eso sí, este texto legal apenas presta atención a los problemas de financiación.

Pero ¿de dónde sacar la financiación necesaria para comenzar y cuánto dinero puedo necesitar? El 50% de los emprendedores que han empezado en los últimos meses su aventura empresarial ha necesitado una inversión de al menos 19.480 euros. De ellos, hasta un 40% ha aportado el 100% del capital ‘en solitario’.

Es cierto que ante la falta de financiación externa, los que tiene más fácil emprender son los que disponen de un mayor nivel de ingresos ‘previos’, cuentan los expertos del GEM y el CISE.

Otra opción a tener en cuenta es el crowdfunding, la financiación colectiva desinteresada, sin embargo el porcentaje de financiación informal para las start-ups españolas ronda un 3,2% del total.

Si te decides a emprender tu negocio, también deberías echar un ojo a las subvenciones públicas. Eso sí, las ayudas implican un coste, ya que para obtenerlas tenemos que invertir nuestro tiempo esencialmente en burocracia y suelen traer consigo la firma de varios compromisos –resultados, políticas de negocio– que tendrás que cumplir.

¿Qué hay de la financiación bancaria? Tendrás que negociar en la medida de lo posible el tipo de interés, las comisiones e incluso la contratación de ciertos productos bancarios para acceder a un crédito.

La mayoría suelen combinar los ingresos propios y consiguen el resto a través de la financiación externa bancaria o privada.

Al margen de la financiación, los principales escollos que un emprendedor se encontrará en el camino serán las trabas burocráticas y los múltiples impuestos que los nuevos empresarios deben afrontar.

¿Esto funciona o no?

Una vez puesta en marcha tu empresa, hay varias ‘señales’ a las que debes prestar atención si quieres saber si te está yendo bien como empresario, empezando por los beneficios.

Lo usual en una start-up es empezar en pérdidas, no obstante, no olvides que si un negocio no es rentable, no es sostenible. No dejes de prepararte para la posibilidad de tener que echar el cierre, pero no dejes que un primer balance negativo te derrumbe.

Analiza si los gastos de tu start-up crecen más que los ingresos y por qué puede estar pasando. Si contratas a un nuevo equipo, o quizás a una sola persona, porque el trabajo va bien y es necesario, tu balance también lo notará, especialmente en los primeros meses.

No olvides revisar siempre qué facturas tienes pendientes de cobrar porque quizá te sorprendas del dinero que puede acumularse en esa partida. Además, recuerda que no siempre el mejor cliente es el que más te paga, sino el que genera más ganancias.

Aunque tu cartera de proyecto sea estable, llegará un momento en que necesitarás que crezca y se diversifique. Por eso es importante que nunca ‘congeles’ tus esfuerzos en marketing. Vigila constantemente a tus clientes potenciales: no saben que te necesitan, pero tú se lo harás entender.

Ahora sólo te queda hacer realidad esa idea que crees que puede ser tu medio de vida. ¿Estás preparado para volcarte en una start-up?

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